Un mencía con tradición familiar y amor al Bierzo

ANÍBAL DE OTERO VIÑA VIEJA 2016

Elva García recupera la tradición familiar y explica la historia de un tinto contando la vida de su padre, Aníbal

FUENTE: LA VANGUARDIA

Elva García es una emprendedora del vino que después de una carrera profesional lejos del Bierzo recupera la tradición familiar y explica la historia de este tinto contando la vida de su padre Aníbal. El amor a su pueblo, al cuidado de las viñas y al vino que hacían, confluyeron en el nombre de Aníbal de Otero. Esta tierra de cascajos y pizarra que está protegida del frío y de la helada por los cercanos montes de la Cabrera, las médulas del fondo, los Ancares y el milenario Castro Bergidum que en su conjunto conforman los incomparables parajes del Bierzo. 

En el principal, Los Fornos, crecen las viñas centenarias de mencía, repartidas en diminutas parcelas que Elva ha ido recuperando y que constituyen la mayor riqueza y único secreto de esta bodega y que da nombre su primer vino de Paraje. Unas cepas en pendiente y altura que superan de media los 90 años, algunas probablemente prefiloxericas, plantadas y cultivadas ininterrumpidamente durante más de tres generaciones. Una exigua producción a medio kilogramo de uva por cepa, fácil de contar pero muy difícil de elaborar. 

Paisajes del Bierzo

En Los Fornos crecen las viñas centenarias de mencía repartidas en diminutas parcelas que Elva García ha ido recuperando

Este monovarietal de mencía de viñas viejas con seis meses de crianza en barrica de roble francés seminueva está firmado por el enólogo riojano José Hidalgo. Hay que resaltar los intensos aromas varietales de mencía donde dominan los frutos rojos (cereza y casís), la mora, hierbas silvestres, notas ahumadas y especies. Pero también encontramos esas flores azules, el caramelo líquido y las notas de torrefactos como el café y el cacao le aportan su unicidad. Catar un vino diferenciado de los demás  hace, junto a la retama tan característica de la mencía, que la experiencia sea única. 

Su singular boca es potente, equilibrada, amplia, estructurada, seca, voluminosa con taninos pulidos, con gran longitud y un final lleno de sensaciones aromáticas que acaba con un postgusto de persistencia media larga. Y el color que es lo primero que se ve pero para la cata lo que menos peso tiene sigue seduciendo con un intenso con tonos teja. Una pletórica añada de un vino sin clarificar evolucionará muy bien los próximos tres años.

anibal

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